Los Rusos

Los antiguos pobladores de Rusia fueron los eslavos, pueblos que habitaban desde el mar Báltico hasta el mar Negro. Del modo de vestirse en los tiempos primitivos no existen muchos datos, pero igual que los sármatas y escitas, usaban pantalones, calzado de correas, sayo, manto y gorro. Hacia los siglos VIII al XII, el traje de los hombres se componía de camisa de tela con mangas largas y anchas, sayo hasta las rodillas, sin mangas, abierto por delante y sujeto en el pecho por una hebilla y en las caderas por un cinturón. Los pantalones eran anchos, y en épocas de mucho frío se ponían uno encima de otro, atados por debajo de las rodillas o de los tobillos. De la espalda pendía un manto sujeto por cadenitas. Las mujeres usaban una camisa que llegaba hasta media pierna, cerrada en el pecho con una hebilla, ajustada con un cinturón en las caderas, y bordada igual que el manto. En la cabeza, el típico adorno femenino era un aro.

En la época medieval la vestimenta de los rusos sufrió una gran influencia de los bizantinos, de modo que los trajes se hicieron suntuosos. En lugar de los hábitos cortos, abiertos por delante, se llevaron al estilo de Bizancio: largos, cerrados y con adornos de colores en los bordes. Los nobles usaban un manto que se sujetaba en un hombro por medio de un broche. En la cabeza los hombres usaban una gorra con adorno de pieles, y las mujeres un manto con ricos bordados. Las invasiones de hordas mogólicas provenientes del Este de Asia quebraron la influencia bizantina, y si bien las clases inferiores conservaron su sencilla manera de vestir, las clases altas adoptaron la moda de los vencedores. Entonces comenzó a usarse un ropón abierto adelante y abrochado, y en lugar de manto un caftán con mangas cortas y anchas o bien largas y estrechas. En la parte superior había una abertura para pasar, si se quería, el brazo, de modo que el resto de la manga colgaba libremente, detalle que resultaba muy original.

La transformación del traje en su parte principal en Rusia se produjo en el siglo XVIII; sobre todo, durante el reinado de Pedro el Grande. Los hombres usaban camisas con cuello estrecho, ancha, corta, lisa, alrededor del cuello y en la espalda. En la abertura del pecho y alrededor de las bocamangas tenían bordados de colores de seda, oro y perlas. Los pantalones eran anchos, y sobre la camisa se colocaban un caftán estrecho que les llegaba hasta las rodillas, con mangas tableadas en el extremo. Para salir vestían, además, un ropón de damasco, raso o brocado que llegaba hasta el pie. Este ropón iba adornado con botones o cordones y borlas y un cuello de piel. En la cabeza usaban gorras de fieltro blanco con guarniciones de piel, y cuya forma variaba según la dignidad del personaje. Así, la de los príncipes era alta y adornada con piel de zorro o marta y adornos de oro y perlas. Las damas de posición elevada llevaban un largo ropón, y sobre el mismo una capa adornada con pieles en los bordes.

En la época de Pedro el Grande (fines del siglo XVII y comienzos del siglo XVIII), los hombres usaban anchos pantalones de seda, paño o tela que se metían en las botas (altas y de piel), ropón largo de seda o de lana, según las estaciones, y que podía cruzarse por delante. Las mangas eran anchas por arriba y estrechas en las muñecas. Para salir se colocaban un sobrerropón largo, con cuello alto forrado de pieles y abierto en la parte delantera. El traje se completaba con una gorra de pieles o un sombrero redondo, también con ribetes de piel. Este traje largo, que hasta lo vestían los labradores mas acomodados, dejó de usarse por orden de Pedro el Grande, quien también ordenó a sus soldados que por mandato imperial lo cortaran hasta las rodillas. Las mujeres de posición de esa época llevaban una camisa con mangas anchas y abullonadas que se estrechaban hacia abajo; luego, un ropón, abierto por delante y con botones o borlas y cordones. El traje femenino se completaba con un manto forrado y guarnecido de pieles.

La influencia bizantina, con ricas telas, bordados y. adornos, se mantuvo durante mucho tiempo en la moda femenina rusa. Las mujeres usaban un ropón abierto por delante, con botones a todo lo largo del pecho y también con cordones y borlas. Sobre él se colocaban un amplio manto adornado en el cuello y los bordes con pieles finas, y a veces también forrados con ellas. El tocado consistía en gorra de brocado, raso o damasco con guarnición de castor o cordones de oro. En el siglo XVII, las damas de categoría llevaban un adorno en forma de diadema y velos alrededor del cuello con adornos de perlas. Las mujeres usaban el cabello largo, enrollado debajo de la gorra. El uso de las joyas estaba muy generalizado; las damas pudientes lucían alhajas de oro y de plata y piedras preciosas; las de condición inferior, de latón. El calzado era de cuero suave y con tacos elevados, de modo que los pies descansaban sobre los dedos.

La influencia de los bizantinos y de los mogoles asiáticos en la moda rusa se advertía especialmente en la vestimenta de los zares. Éstos llevaban un caftán, abrochado por delante, con cuello alto; en lugar de botones tenía perlas o piedras preciosas. En la cabeza calzaban una corona o gorro redondo con guarnición de pieles; aquélla remataba con una cruz. L8 corona de la zarina carecía de pieles, pero en cambio tenía un velo que se sostenía alrededor del cuello. En las grandes recepciones, el zar lucía un collar con imágenes de santos y una cadena de oro con una cruz doble. Los soldados y algunos nobles usaban cascos de metal, escudos puntiagudos forrados de cuero rojo, lanzas largas y flechas. También se colocaban corseletes de cuero a modo de corazas. Los escudos eran de varias formas, aunque el más usual era el redondo, que tenía cuerdas de color en forma de espiral alrededor del centro. Los soldados de infantería estaban armados con sable ancho, de hoja de doble filo, a veces dentada; los de caballería, sable curvo.