Los Escoceses

Escocia ocupa la parte norte de la isla de Gran Bretaña, y en el año 80 después de Jesucristo fue sometida por los romanos. Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, el territorio se dividió entre los pictos, escotos, anglos y britanos, pero en el siglo VI el país se unió con la supremacía de los pictos. Durante siglos los escoceses lucharon contra los ingleses y noruegos para mantener su independencia. Los pictos se envolvían en una tela a cuadros llamada kilt, que a veces plegaban y sujetaban con un broche de metal en la cintura. El resto de la tela lo llevaban sobre el hombro izquierdo. Los colores de la tela indicaba la categoría del que los ostentaba. El rey podía usar 7 colores; la alta nobleza 5; la baja nobleza 4; los jefes de primera categoría 3; los de segunda categoría, 2 y los labradores y soldados un solo color. Usaban medias a cuadros que dejaban libres las rodillas.

Escocia está situada en la parte más septentrional de las Islas Británicas. En tiempos primitivos estuvo habitada por los pictos, que se opusieron a la conquista romana. Durante la Edad Media y comienzos de la Edad Moderna, los escoceses mantuvieron su independencia hasta que las coronas inglesa y escocesa se unieron bajo el reinado de Jacobo I. Pero los escoceses se mantuvieron fieles a sus trajes típicos, hechos con telas de cuadros de diferentes colores. Los hombres usaban el kilt, falda que llegaba hasta las rodillas; medias de lana también de cuadros, y un jubón ajustado con mangas acuchilladas. El traje masculino tuvo características bien definidas que perduraron a través de los siglos. En cambio, la vestimenta femenina varió de acuerdo con la moda europea.