Los Españoles

España fue invadida a principios del siglo VIII por los árabes, que permanecieron en la península durante casi ocho siglos. En todo ese tiempo los cristianos lucharon contra los invasores, librando numerosos combates, y lentamente lograron reconquistar el territorio y fundar reinos. Pero si bien los árabes fueron perdiendo poder político, su influencia cultural se mantuvo y aun se afianzó con el tiempo. En las artes y ciencias, así como en la técnica, los árabes introdujeron notables adelantos, y también dejaron su sello en las armas, armaduras, telas, joyas y perfumes. Y un detalle muy curioso en el terreno de la moda: las agujas fueron introducidas en España (y por lo tanto en Europa) por los moros. Entre los cristianos la indumentaria fue semejante a la de los franceses, aunque las telas eran más sencillas. La vestimenta de los moros era sencilla y voluminosa y consistía, principalmente, en dos túnicas: una de ellas, recta y sin mangas, cala hasta los tobillos; la exterior, con largas mangas flotantes, se recogía con un cinturón.

Como ya hemos dicho, España fue invadida a principios del siglo VIII por los árabes, quienes dominaron casi toda la península excepto una pequeña región del norte. Allí comenzó la reconquista, que duró hasta el año 1492, en que Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, a quienes se les 1lamó Reyes Católicos, entraron en la ciudad de Granada, último reducto de los moros. Durante la reconquista se fueron organizando reinos cristianos, como León, Castilla, Aragón y Navarra. La lucha contra los moros exigió grandes sacrificios y las costumbres fueron sencillas. Por ello la moda fue, en general, austera. La vestimenta consistía en túnicas, por lo común lisas. {Se consideraban indignas de los cristianos las telas de seda y bordados que usaban los moros.) Algunos caballeros vestían una túnica corta hasta las rodillas y armaduras de cota de malla. El tocado femenino consistía en un velo que cubría los cabellos.

La influencia de los árabes (que durante muchos años ocuparon la Península Ibérica) se notaba también en la vestimenta de los españoles. El negro era considerado el color más elegante y se usaba en las fiestas y en las celebraciones especiales. Los hombres vestían un jubón o vestidura ajustada a modo de chaleco, con un faldellín corto y mangas acolchadas sobre una camisa blanca de hilo o seda bordada. Las bragas eran cortas y abultadas: el calzado llevaba adornos y las medias eran tejidas y de seda. En invierno usaban una capa corta o un capote, con cuello grande, que les llegaba hasta la mitad de las piernas. Las mujeres llevaban un vestido con miriña que daba amplitud a las faldas. Por lo general era de terciopelo o de raso, adornado con cintas y bordados. Las golillas, guarnecidas de encajes en los bordes, remataban el cuello y los puños. Tanto los hombres como las mujeres lucían pesados collares de oro con piedras preciosas engarzadas.