Longobardos y Francos

 

 

Los longobardos y los francos eran pueblos bárbaros que penetraron en el Imperio Romano de occidente en la época de las grandes invasiones. Los primeros se establecieron en Italia y los segundos en el actual territorio de Francia, que precisamente, debe su nombre a este pueblo. Entre sus primeros reyes figuró Meroveo, que dio origen a la dinastía de los merovingios, en los comienzos de la edad media. Tanto los longobardos como los francos vestían como los antiguos germanos y su prenda principal era una túnica corta ceñida al talle sobre una prenda interior con mangas largas. Los reyes o jefes principales lucían un manto abrochado por delante sobre el hombro derecho. Los guerreros se protegían con una coraza de placas metálicas y durante las campañas invernales se cubrían con mantos de piel. Protegían su cabeza con cascos de metal, y a veces con una especie de capucha para resguardarse del frío. Los longobardos sabían trabajar muy bien el hierro y hacían joyas con este metal.